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martes, 16 de junio de 2009

La Iniciación (I)


Cogieron cada una su copa de champagne e hicieron un brindis. "Por tu iniciación", dijo la Baronesa. Sin entenderlo muy bien, Margaret sonrió y ambas bebieron.

"Exquisito, verdad querida? Es uno de mis preferidos. Pónte cómoda, que hay mucho donde escoger".

Pasadas dos horas, Mademoiselle Le Foun entró y conversó con la Baronesa. "Así será, Señora Baronesa. Pasen conmigo a los probadores. Desea que traiga primero lo de su invitada o lo escogido para usted?" "Primero lo de mi invitada. De mi ya conoce mis medidas. Ah, por favor, traigame tambien dos pares de medias para liguero" "Así será Señora", respondió Mademoiselle Le Foun.

Pasaron a uno de los probadores y al verlo Margaret no pudo evitar decir: "Que maravilla! Tiene el tamaño de mi dormitorio", ante lo que la Baronesa esbozó una sonrisa.

"Querida, vete despojandote de tu ropa para que te pruebes los modelos escogidos para ti". Margaret se sonrojó. "Aquí, delante de usted?" "Pues claro, querida, alguien te tiene que ayudar. Además no me dirás que sientes vergüenza, no?" Margaret se puso aún mas colorada y balbuceó: "Es que yo......verá......nunca me he...."

"Querida, querida...relájate...."dijo la Baronesa y colocándose detrás de ella con el espejo frente a las dos, continuó: "Eres encantadora, pero no te preocupes, si miras desde aquí, de frente me ves, a tu lado y así yo te voy ayudando a desnudarte mientras hablamos y me observas".

Pero Margaret solo miró mientras la Baronesa le desabrochaba la blusa....con sus manos puestas casi en sus pechos y la boca entre el oido y el cuello de Margaret.

La voz de la Baronesa parecía hipnotizarla. Le quitó la blusa y delicadamente le desabrochaba la falda...el corazón de Margaret latía fuerte y su respiración era ya entrecortada....

La Baronesa se puso en frente de ella....mirándola a los ojos le decia mientras sus manos acariciaban su cuello: "Tienes un cuerpo muy bonito y tengo que enseñarte a sacarle mas provecho....". "pero yo....!" "Shhhhhh!" interrumpió la Baronesa "Toma un poco de champagne, querida y confia en mi".

Otra voz: "Señora Baronesa, aqui le dejamos su encargo. Si desea algo mas, nos lo comunica, por favor". "Gracias, queridas, podeis retiraros". "Como usted desee". Y se alejaron los pasos.

La Baronesa volvió a poner la copa en la mano de Margaret. "Por esta noche y las venideras" Posaron las copas. Cuando Margaret se incorporó la Baronesa ya sostenía en su brazo varios modelos de lencería y con una sonrisa pícara y una mirada muy intensa pronunció: "Querida, para que te pruebes estos he de desnudarte del todo, pero antes quitate esos pantys". Y Margaret, sin rechistar, se dehizo de sus medias y mirando timidamente dijo: "Ya está, aunque yo creo...." La Baronesa silenció sus labios con un dedo y susurró: "Querida mia, ahora comienza tu iniciación". Se agachó y cogió un pie de Margaret, comenzandolo a vestir con una media negra de seda.

Margaret sintió un escalofrio recorriendo todo su cuerpo mientras la Baronesa subía la media por su pierna....la rodilla....hasta alcanzar su muslo derecho....alli finalizaba la media con un grueso y precioso encaje. Le pidió el otro pie y continuó con ella hasta llegar a su muslo izquierdo....

La agarró por la cintura y le ajustó el liguero por arriba bajando hasta su ombligo...para sujetarle sus braguitas y bajarselas con sumo cuidado.

Las manos de la Baronesa eran tan delicadas que Margaret no pudo sostener un profundo suspiro al verselas bajadas a traves del espejo.

La Baronesa se puso en pie y dandole la vuelta comenzó a bajarle las tiras de su sujetador mientras sus manos le acariciaban los hombros....despues los brazos....dirigiendolos hacia los senos de Margaret, donde ya ella habia perdido toda su voluntad...dejándose llevar....por la dominación absoluta de la Baronesa sobre ella....Dejó caer su cabeza hacia atras....apoyandose en el pecho de la Baronesa....cerró los ojos y su excitación fue en aumento.

Los labios de la Baronesa comenzaron a rozar su cuello....mientras las manos tocaban suavemente sus senos....Margaret cerraba fuertemente sus manos.......estaba excitada.....muy excitada.....los dedos rozaron sus pezones......soltó un gemido.....Aaaaah!...soltó otro....y con su mano agarró la de la baronesa y la dirigió hacia su sexo.....lo deseaba, lo deseaba.....deseaba con locura que la Baronesa le tocase por fin...lo acariciara. Deseaba con lujuria sentirse masturbada por ella....pero.....la Baronesa le dió la vuelta....mojó dos de sus dedos en una de las copas de champagne....y llevándoselos primero a su boca para despues rozarlos por los labios de Margaret a la vez que su lengua llegaba a su rostro.

Sacó los dedos de la boca de Margaret para ponerle sus labios y bajar a la vez sus dedos húmedos hacia el sexo de Margaret....Ella gimió....y gimió otra vez hasta que la lengua de la Baronesa la hizo enmudecer....la besó muy suave.....pasó su lengua por toda la comisura del labio mientras sus dedos .....acariciaban el sexo de Margaret ya húmedo....ella gemía mas fuerte....su cuerpo ardía, su respiración era incontrolable.

La Baronesa le subió los brazos hacia arriba.....le hizo que su espalda se apoyase sobre el espejo , y con su mano agarró las dos de Margaret en alto. Su boca pasaba de sus labios a su cuello....del cuello a sus senos.....de los senos a sus pezones y Margaret solo podía gemir de placer....

Su otra mano la estaba masturbando y Margaret temblaba de lujuria y placer....Oooooh, exclamó cuando un dedo de la Baronesa rozó su clítoris....cerraba y abría sus piernas mientras la dominaba en pleno... Su placer le pertenecia a Ella....estaba dispuesta a hacer lo que le pidiese en aquel instante....gritó.....gritó de placer cuando sintió que explotaba en un ardor hasta entonces solo imaginado....besó con fuerza a la Baronesa y.....Aaaaaaaahhh, exclamó de placer empapando la mano de la Baronesa al explotar en un maravilloso orgasmo.

sábado, 6 de junio de 2009

El Descubrimiento (III)


Disfrutaron del lunch muy relajadamente y, antes de finalizar, el Sr George Buckley, presidente de la firma, pasó con la Baronesa a su despacho para mantener una conversación privada. Tomó asiento primero la Baronesa y cuando él se acomodó dieron comienzo a la conversación.
“Bien, George, está todo dispuesto para mi viaje?”
“Por supuesto, querida Baronesa, aunque me extraña no verla acompañada por Sir Edward” comentó el Presidente.
“Ah, claro!, aún no te lo he contado todo, querido”, y tomó su pitillera para encenderse un cigarro mientras continuaba conversando.
“Edward ya está en Paris esperándome y ocupándose de que todo esté perfectamente organizado a mi llegada. Ya sabes lo que le gusta satisfacerme”. Un brillo especial se produjo en su mirada.
“Además, casi he preferido darle una sorpresa con lo de Margaret ya que no espera que me lleve a ninguna fémina a la fiesta”.
El sr. presidente tosió ligeramente y añadió: “Baronesa, cree realmente que estará a la altura de los acontecimientos? No sé, me preocupa que la situación la supere…”
“George, por favor”, interrumpió ella, y con una sonrisa tan malévola como excitante añadió: “Estas hablando de mi, querido. Sabes que soy muy minuciosa a la hora de introducir a un iniciado en nuestra doctrina. Impartir e instruir son mis asignaturas preferidas. Relájate, está todo bajo control…o es que acaso lo dudas?”
“Discúlpeme, Sra Baronesa”. Y bajando su mirada y su rostro continuó: “Mis disculpas, sabe usted que estoy a sus pies”.
“Que así sea!”, dijo en tono autoritario la Baronesa. Con su mano dirigió al Sr Presidente hacia sus pies. El dio un salto hacia ellos y posando sus manos en sus zapatos preguntó: “Me da usted su permiso, Baronesa?
“Ya estabas tardando, querido” y con su maliciosa sonrisa añadió:” relájamelos, bésalos y lámelos con sumo cuidado”.
Pasadas dos horas todos se reunieron en la sala de juntas. Se cerraron las puertas y tomaron asiento. Estaban el Sr Presidente, su secretaria personal Margaret, los dos vicepresidentes Meter Nergaard y Tom Elrin, los acompañantes de la Baronesa el notario Sr Phill Gilblin y el asesor financiero Ian Walsh, y por supuesto la Baronesa.
Ella fue la primera en hablar.
“El motivo de esta visita es la adjudicación de varias obras de arte que se pondrán a la venta en una subasta privada en Paris. Se realizará en una fiesta bajo la supervisión de Sir Edward. El Sr Phill Gilblin es el encargado de revisar y corroborar la autenticidad de cada obra de arte. El Sr Ian será el responsable de pujar en mi nombre en la subasta y como os imaginareis, necesito a uno de vosotros para constatar la adquisición de las obras como propiedad mía. Y ha sido mi deseo que esa persona sea Margaret. Puesto que esta vez los invitados a la subasta son personas de la alta sociedad europea deseo evitar cualquier relación con dicha subasta”
Continuó el Sr Presidente: “Margaret, tienes exactamente tres horas para preparar tu equipaje y regresar aquí para salir de viaje con la Baronesa. Mientras tanto, nosotros revisaremos detalladamente toda la documentación que has de llevarte. Tienes a mi chofer esperándote en el garaje. Ah, Margaret, no hace falta que te recuerde una discreción absoluta al respecto, verdad?”
Ella se incorporó de inmediato y contestó a su jefe: “En absoluto, Señor, cuenta con mi máxima discreción”. Salió de la sala y dirigiéndose hacia el ascensor consiguió expulsar un suspiro de alivio. Mientras se introducía en el vehículo, un estado de nerviosismo continuo la invadía. Aún no había digerido la conversación de la reunión. Solo pensaba en que vestuario sería el más adecuado para dicho viaje, si estaría acorde con el evento, ya que ella no disponía tampoco de tanta ropa y tampoco le habían especificado para cuantos días… Entre tanto los demás continuaban reunidos.
No transcurrieron ni dos horas cuando Margaret ya estaba de regreso, así que en cuanto se notificó su llegada todos se trasladaron a la terraza del edificio.
El Sr Presidente sujetaba un maletín que pasó a entregar a su secretaria comentándole:
“Srta Domenvor, aquí tiene toda la documentación necesaria para su labor. Cuando llegue a Paris, y se traslade al hotel, vaya revisándola con calma. Está todo muy bien especificado. Relájese, que está usted más que capacitada para ello. Ante cualquier duda acuda al Sr Ian Walsh: el la asesorará puesto que trabajaran ambos en equipo. Buen viaje”
Se despidió del Sr Gilblin y del Sr Walsh con un efusivo abrazo. Se apreciaba la amistad entre ellos. Y dirigiéndose a la Baronesa sostuvo su mano derecha casi realizando una reverencia y se la besó con delicadeza.
El helicóptero se trasladó al aeropuerto donde un jet con toda la tripulación afuera les esperaba. Una vez dentro, la Baronesa pidió que les sirvieran una copa de su champagne preferido.
El viaje se hizo corto. Al aterrizar, la Baronesa dio instrucciones a sus acompañantes. Esta vez había dos coches esperándoles. En uno se introdujo la Baronesa y Margaret y en el otro sus acompañantes: “Antoine, nos dirigimos al salón de Mademoiselle Le Foun”. “Si, Señora”. Y girándose hacia Margaret: “Querida, antes de dejarte en el hotel, vas a acompañarme al salón de alta costura donde suelo adquirir mi vestuario cada vez que vengo a Paris. Y en esta ocasión, con mas razón aun. Además, quizás hasta tu te animes a comprarte alguno…”
El coche se detuvo y el chofer se apresuró a abrirles la puerta. Margaret observaba con atención la entrada de la villa. Parecía un pequeño castillo. Tocaron el timbre. Una dama joven y muy elegante les recibió con exquisita educación y hablando en francés les acompaño hasta un salón.
Margaret estaba maravillada con la decoración. Todo transmitía un glamour deslumbrante. Nunca había estado en un lugar así. La acompañante les invitó a acomodarse.
“Enseguida estará con ustedes Mademoiselle Le Foun. Desea la Baronesa que les sirvamos unas copas de champagne?” “Por supuesto, Francinne, muy amable”.
“Espero que disfruten de su estancia”
Se abrió una puerta y apareció una señora de altura media, traje de pantalón y chaqueta, pelo recogido en un moño y cinta métrica al cuello.
“Buenas tardes, querida Baronesa, es un placer volver a tenerla aquí”
“Gracias, Mademoiselle Le Foun, quisiera presentarle a mi acompañante, la Srta Margaret Domenvor”
“Es usted muy bella, querida, pero oculta demasiado su potencial… Ahora entiendo a que se refería usted, Baronesa”
Margaret miró a ambas desconcertada, pues no sabia a que se referían.
“Mademoiselle Le Foun, esta vez quiero también que las señoritas hagan pase de lencería. Quizás adquiera algunos modelos para mi y para mi acompañante.
“Será un placer mostrarle mis ultimas creaciones. Y ahora, querida déjeme tomarle las medidas a su invitada”
Una vez finalizada su tarea abandonó a las damas y con un andar muy peculiar se retiró para dar paso a las modelos.
Fueron pasando al salón.

jueves, 28 de mayo de 2009

El Descubrimiento (II)

Eran casi las doce del mediodía cuando comenzaron a escucharse las hélices del helicóptero que aterrizaba en el edificio. Margaret apresuraba sus pasos hacia el despacho del Presidente para notificar la llegada de la visita. Los latidos de su corazón parecían retumbar fuertemente en su pecho. Le producía un gran nerviosismo la responsabilidad que su trabajo le exigía en días como este.
“Señor Presidente, ya están aquí!”
“Gracias, Margaret. Está todo dispuesto?”
“Si señor, sin lugar a duda.”
Comenzaron a salir del despacho y una mano se posó en el hombro de Margaret. Ella se giró y sus ojos se encontraron con el rostro de Sr. Presidente, que con una dulce sonrisa, le dijo: “Que haría yo sin usted. Su eficacia es ejemplar. Vamos a recibirlos”.
De repente notó como sus mejillas se sonrojaban y con una humilde y tímida voz consiguió decir: “No hago nada mas que hago mi trabajo, señor”.
Esperó que salieran todos por la puerta y caminó apresurada detrás de ellos.

Se abre la puerta del helicóptero y se divisan tres figuras. Primero sale un hombre de aspecto sobrio, traje oscuro, gabardina negra y pelo canoso.
Sostenía un maletín bastante abultado. Le seguía otro hombre de edad mas joven. Margaret lo observó con mas atención. Su constitución era atlética, de altura notable, dotado de un rostro atrayente y mirada muy intensa. Era de ese tipo de hombres fácil de recordar. De pronto vió como el Sr Presidente se dirigía hacia las escaleras del helicóptero y tendía su mano para facilitar la salida de la tercera figura.
Se hizo un silencio entre todos y la tensión se apoderó del momento en el que se asoman unos pies enfundados en unos elegantes zapatos negros de tacón, seguidos por unas largas piernas envueltas en unas medias que acortaban su recorrido con la tela de una falda….
Una mano cubierta por un guante se apoya en la del presidente.
“Gracias, George, tu siempre tan caballero”. Su rostro aun no se entreveía. La Dama incorporó su figura y descendió por las escaleras.
Todos los allí presentes estaban expectantes cuando…..elevó su rostro y una especie de admiración general se produjo en aquel mismo instante.
Su figura era perfecta. De hecho parecía una actriz de cine. Su vestuario, elegante y cuidadosamente escogido sin duda, derrochaba una sensualidad arrolladora y su rostro….su rostro desprendía una belleza impactante. Margaret sintió una inferioridad aplastante. Se sintió tan insignificante que le temblaron hasta las rodillas. Deseaba salir corriendo y esconderse en algún recoveco del edificio donde nadie la viese. Se desvanecieron sus pensamientos al oir pronunciar su nombre en alto.
“Margaret! Margaret! El Sr Presidente te llama!”
Miró hacia el frente y un gesto de su superior la hizo reaccionar velozmente hacia su dirección.
Caminó hacia ellos, firme y avergonzada por su despiste. Se percató de que la estaban observando muy atentamente y también de que ambos mantenían una conversación sin cruzar sus miradas.
El Sr Presidente dio un paso al frente para agarrar del brazo a su secretaria y acto seguido le dijo: “Permíteme, Margaret, presentarte a la Baronesa…..La Dama interrumpió: “sin nombres querido, no hace falta tanta diplomacia”.
“Es un verdadero placer conocerla al fin, Srta. Domemvor, cuenta usted con una gran reputación entre sus superiores”.
Margaret no daba crédito a sus oídos. La Baronesa conocía su apellido!. Estaba informada sobre su existencia. Le pareció que el rostro de la Baronesa transmitía confianza y respeto, naturalidad y simpatía en su mirada….y un escalofrío recorrió su cuerpo cuando su mano fue sujetada con firmeza por la de la Baronesa.

martes, 26 de mayo de 2009

El Descubrimiento (I)


Ahora le seducían escenas que le sonrojaban, tan solo por desearlas. Se enfrentaba a una batalla interna muy intensa. Solo al anochecer conseguía relajarse y neutralizar todos sus sentidos. Pero era absurdo huir de si mismo. Solo al caer el sol….cuando el silencio se apoderaba del tiempo….cuando asumía su soledad… cuando sus secretos internos despertaban….cuando se enfrentaba a su realidad….a sus deseos….a sus pies…a sus ordenes….a sus caprichos….
Si, a Ella….Era entonces cuando mas en secreto le pertenecía en cuerpo y alma, ciegamente, con una total entrega hacia Ella.
Era cuando mas dominio ejercía sobre el…..era cuando involuntariamente mas voluntad estaba dispuesto a entregar…era cuando….
Pasadas unas horas se recriminaba su conducta y sus prohibidos pensamientos.
Entre tanto, en su entorno laboral se sucedían los acontecimientos. Estaban esperando la visita de un cliente del bufete muy importante. Y así debía ser para que el mismísimo presidente de la firma de abogados estuviera allí para atenderlo personalmente.
Se avisó a un catering para preparar en la sala de juntas un lunch. Los jefes de departamento andaban como locos de planta en planta revisando que todo estuviera bajo control.
Temblaban ante la posible visita de inspección del presidente, ya que siempre bajaba oficina por oficina y despacho por despacho para comprobar que todo estuviera en orden. Hasta los grupos de formación eran visitados. Le precedía su fama de disciplinado, exigente y estricto. Sobre todo cuando le informaban de este tipo de visitas. Se notaba la diferencia de unos clientes a otros por la forma en la que eran recibidos. Este tipo de clientes en particular eran de los que aterrizaban en el edificio con el helicóptero que la propia empresa enviaba para su recogida. Lo que no se sabía nunca era la identidad de los visitantes.
Había unas normas muy estrictas que consistían en salvaguardar la identidad de cada miembro de este tipo de comitivas.
Disciplina, Discreción y Determinación era las tres aptitudes que exigía la firma para ser aceptado como empleado. Y esas mismas palabras estaban grabadas a la entrada principal de la empresa.

Obsesión (III)


Con tanto tiempo libre de repente, se le hacia eterno el dia. Al principio tanto descanso le parecia agradable, pero con el paso de los dias comenzó a sentir un profundo agobio que mas tarde se transformó en una inquietud desbordante. Conforme pasaban los dias y su recuperación era ya satisfactoria, el aburrimiento se iba apoderando de el. Al cabo de una semana consiguió por fin poder salir a la calle y disfrutar y compartir espacio con el resto de la humanidad. Decidió visitar varias cafeterias, tiendas y galerias de arte ubicadas en la zona mas antigua de su Londres natal. Tomó la decisión de pasear diariamente con la ilusión de que asi su baja laboral se viera reducida con mayor anticipación. La inquietud que por otra parte iba adquiriendo le tenia totalmente desconcertado. Sus paseos se estaban convirtiendo en una búsqueda. Observaba y se interesaba por un arte muy discreto y a la par desconocido para muchos. En su comportamiento habia detalles alterados y distintos. Buscó en bibliotecas libros cuyo contenido se basaba en doctrinas disciplinarias. Frecuentaba locales de público con aspecto gótico. Navegaba por internet con la esperanza de hallar una indicación o una informacióin que le pudiese satisfacer... Pero el resultado obtenido siempre era casi nada. Porque todo tan oculto?, se preguntaba. Porque tan desconcertante? Tanta información a la luz, pero con un contenido tan limitado. Meditó durante un rato y en ese transcurso de tiempo recordó su fin de semana como invitado a presenciar una anécdota inolvidable y confusa. Comenzó a desesperarse, la batalla le desbordaba. Tantas contradicciones sobre si mismo…se amaba…se odiaba….sentia rechazo por si mismo y a la vez disfrutaba con su parte oculta. Desesperaqción y desolación. Ambas le solian acompañar en su búsqueda. Pero de qué? Cual era su verdadero motivo en esta obsesiva necesidad de descubrir respuestas sobre una disciplina que jamas habia practicado?….Una disciplina que no entraba a formar, ni por un segundo, parte de sus fantasias. Por lo tanto, a que venia ahora tanta necesidad de introducirse en sus doctrinas? Ni el mismo podia explicarselo. Exasperado….enloquecido…perdido….desechado….asi se sentia cada vez que creia por fin encontrar una respuesta o experiencia que le satisfaciera. Fue a reuniones de todo tipo, pero ninguna saciaba su búsqueda. Compartió tertulia y texto con diversos personajes muy ricos de vestuario y de conocimiento en la materia, pero carentes de la capacidad de transmitir dicho conocimiento adquirido en su formación como iniciados.Todo era como muy repetitivo y comercial. El habia sido testigo y victima de una atracción involuntaria sin opcción a ….?

domingo, 8 de marzo de 2009

Obsesión (II)

Sentada en su sillón favorito y acariciándolo en la cabeza con su mano derecha le decía:

- Querido, tu fidelidad mas de una vez pondré a prueba. Mas no tengas miedo, no dudes de ti jamás, pues…. Si yo no lo hago, tú no tienes derecho alguno a hacerlo.
- Si, Milady…
- No quiero que me des la razón por ser tu Instructora. Quiero que escuches atentamente, que no se te olviden mis palabras….que entiendas que eres especial y que las pruebas a las que la doctrina de la Disciplina te va a someter serán duras…muy duras… pero que así tiene que ser…Lo único que exijo que recuerdes en tu iniciación es…..el hecho de que no estas autorizado a dudar de ti, ni de tu entrega. No te anticipes…
El triunfo, querido, es el resultado de la capacidad de desarrollar la propia paciencia de cada uno, unida a la concesión del éxito que otorgamos a cada iniciado.

Elevó su cabeza…y la miró. Con su sonrisa bastaba para que esas palabras se le quedasen grabadas en su memoria.
Cerró los ojos y las caricias sobre su cabeza pasaron a su frente, donde su voz se alejaba y se acercaba………
Notó como algo frío se depositaba en su frente y varias voces hablaban a su alrededor…. Su mano le acariciaba el pelo, mientras le decía:

- Tranquilo…..tranquilo…..se pondrá bien. A la vez que alguien añadía:
- Si sigue así tendremos que ingresarlo. Jamás vi algo igual.
- Doctor, ¿cree que haya sido infectado por un virus?
- Sinceramente no lo sé, Margaret. La fiebre parece que va remitiendo. Le pondré ahora una inyección y, si no cesa, habrá que hospitalizarlo. Que suerte ha tenido de que haya usted llegado a tiempo. Si no….
Escuchaba voces……veía lugares….situaciones…tan pronto iban como venían….no entendía nada…Los delirios aumentaban y la imagen de ella se desvanecía.
Necesita volver….volver donde ella estaba…ya no entendía lo que sucedía….la veía, se alejaba…..se adentraba en un túnel…………
El corrió…corrió para alcanzarla…gritó….gritó…para que le escuchase…para que le esperase….pero era inútil…no llegaba. Siguió corriendo…aun así, nada….gritó…gritó mas fuerte….más….De repente, una voz dulce……tan dulce…..sonaba: Ya…ya…le decía…..tranquilo….tranquilo…..estoy aquí a tu lado…te cuidaré….
Una luz suave….sus ojos…lentamente los iba abriendo mientras sentía la calidez de sus manos……..era ella……...era…………..era Margaret!!
- Doctor, doctor! Está abriendo los ojos!
Conforme los fue abriendo consiguió apenas apreciar dos siluetas. Una era la de su secretaria y la otra era la de un hombre con bata.
- Bueno, dijo una voz algo ronca. Parece que por fin evoluciona favorablemente.
- Gracias a dios, dijo ella
Y el volvió a quedarse dormido.
Al cabo de tres días su recuperación iba siendo ya favorable. Pero su prisa para incorporarse al trabajo se vio truncada por las recomendaciones del médico.

martes, 27 de enero de 2009

La Obsesión (I)


Sintió un ligero carraspeo en la garganta que le indujo a toser un rato. Debo de dejar de fumar tanto, se dijo.
Al sonar el despertador parecía que le iba a estallar la cabeza. Se levantó con apenas fuerzas y se dispuso a prepararse para ir a su trabajo.
No se había percatado pero su frente estaba empapada de sudor, aunque no le dió importancia. Entró en la cafetería de siempre, pidió su café y un par de tostadas.
El bullicio de la cafetería retumbaba en su cabeza multiplicándose por diez. Otra vez ese sudor y el escalofrío recorriendo todo su cuerpo. Aligeró la toma de su desayuno, ya que no se sentía nada cómodo. Dirigiéndose hacia el bufete el malestar de su cuerpo aumentaba.
Pidió a su secretaria otro café, unas pastillas y que no le pasara ninguna llamada hasta nueva orden. Sentado en su despacho, fue cuando descubrió la subida de temperatura en su cuerpo. Intentó no hacer caso a los síntomas, pero era imposible. Cuando quiso darse cuenta, estaba envuelto en un mar de sudor. Llamó a su secretaria y canceló todas sus reuniones.
- "Margaret, no me encuentro muy bien. Me voy para casa. Quiero que tomes nota de todas las citas y las retrases para mañana. Con un poco de suerte estaré ya mejor".
- "Si señor, pero si quiere que le de mi opinión, debería ir usted al médico. Por dios, ¿no se da cuenta que está empapado en sudor? Si quiere, yo misma le concierto la cita…"
- "Déjelo Margaret, me voy para casa".
- "Como usted mande. Le llamaré esta tarde para ver que tal anda. "
- "Gracias Margaret". Tan eficiente como siempre, pensó.
Mientras conducía en dirección a su casa, su estado empeoraba. Ni siquiera metió el coche en el garaje. Se apresuró a entrar ya que cada vez le costaba mas mantenerse en pie.
Su cuerpo le pesaba, su cabeza parecía estallar y la fiebre iba en aumento.
No se desvistió. No tenia fuerzas. Se tumbó en su cama y se cubrió.
Cerró los ojos y se quedó dormido………
Pronto se encontró en lugares que reconocía pero, sin embargo, en situaciones extrañas y nuevas para el……
En un estado absolutamente febril divagaba entre pasado y presente. Se encontraba inquieto. Algunas secuencias reflejadas en sus delirios le resultaban molestas e incómodas. Hasta el momento en el que ella apareció…….
De repente, todo tomó sentido en sus visiones. Ella había aparecido. A su alrededor todo le era familiar…..y su voz…..dios…..su voz…..
Parecía que estaba hecha para dotarlo de esa paz repentina que le transmitía. Solamente con escucharla confrontaba en su interior mil sensaciones. Tanto las positivas como las negativas. Conseguía transmitirle paz…..tranquilidad….y a la par…..nerviosismo e inquietud…..
Estaba con ella…..era feliz….y el tiempo transcurría sin que pareciese afectarle en ningún momento. Por fin estaba donde quería. Y ella, para el, era todo aquello que anhelaba y que no se atrevía a confesar.
Su disciplina inflexible, compartida con su suave benevolencia. Su cruel ternura…..su belleza devoradora….su suave y envolvente voz…..su impactante Dominio…eran todo lo que el deseaba y soñaba en una mujer.
Sin saber como se vio a sus pies, satisfecho, orgulloso de formar parte de algo tan especial….

sábado, 24 de enero de 2009

Tentación (VI)


Cruzó el patio interior hasta llegar a la entrada del hall, subió por el ascensor hasta encontrarse en su planta……cogió su llave y se introdujo en su suite.
Sus piernas temblaban y, sin poder ya contenerse mas en pie, se tambaleó, cayendo de rodillas al suelo…exhausto…extenuado y sin aliento. De pronto un nerviosismo inundó todo su cuerpo, haciéndole experimentar una sensación extraña y molesta para él. Sentía como la tristeza se apoderaba de él, causándole un efecto de frustración desmesurado. Increíble, pero en esos momentos sentía envidia y odio por no ser partícipe de esas escenas…
Sentía que le pertenecía a ella en cuerpo y alma, hasta tal punto que ………Dios mio!!, se dijo a si mismo… estaba llorando por ella. No!!, No!!, no… Basta!!, basta….
No puede ser… si no la conozco!! Imposible! Mi mente!!....claro, eso es, me he dejado llevar por el lugar y las circunstancias, nada mas…..nada mas……
Se incorporó del suelo, se desvistió…se metió en la cama y continuó repitiéndose: Nada mas….Nada mas….nada mas… hasta quedarse dormido.

Sonó el teléfono: ring, ring, ring. Aun medio dormido, contestó: si…. Buenos dias señor, soy Oscar, le llamo de recepción para avisarle de que son las 12,30 de la mañana, tal como nos pidió anoche.
Gracias.
De nada, estamos a su…
Colgó. Estaba demasiado aturdido para continuar la conversación. Poco a poco fue abriendo los ojos, levantó la persiana, observó la mañana y decidió darse una ducha para despejarse. Una vez despierto ya del todo, se vistió y ordenó su equipaje.
Cuando bajó a recepción preguntó por el resto de los invitados. El recepcionista, muy jovial le contestó: Ya se fueron todo, señor, usted es el único que queda. Un poco sorprendido contestó: Desearía hablar con el Director. Por supuesto, caballero. Después de unos minutos reapareció el recepcionista: Caballero, haga el favor de pasar por este pasillo hasta el fondo y entre en la puerta donde pone: Sr Smith. Gracias, contestó él . Toc, toc toc. Adelante, se escucha. Buenos dias señor Smith. Buenos dias, siéntese por favor. Cuénteme, en que puedo ayudarle. Y el, un poco nervioso: verá, es un tema un poco delicado. El Sr Smith le miró, presagiando que alguno de sus empleados hubiera cometido alguna falta. Pero pronto saldría de dudas, y se daría cuenta de que era algo mucho mas comprometido.
Mientras hablaba, se iba dando cuenta de que el rostro del Sr Smith no era precisamente el de una persona que le fuera a ayudar en sus pesquisas. Todo finalizó con un: lo lamento señor, pera la política del hotel me impide facilitarle información sobre ningún huésped. Seguidamente se levantó para que la conversación se diera por terminada. Un apretón de manos puso fin a su encuentro.
El botones esperaba en el hall para comunicarle que el chofer ya estaba dispuesto para la partida.
Durante el viaje de regreso su cabeza vagaba ligeramente, acompañada por el sonido relajante de la música clásica como fondo. Y tanto fue así que se quedó dormido. Faltaban pocos kilómetros para llegar a su cada cuando despertó. Observando por la ventana respiró aliviado sintiéndose en su ciudad…en su calle…en su casa.
Sonrió al salir del coche. El clima gris y lluvioso...los árboles en movimiento…Ya estaba en casa.
El chofer le ayudó con el equipaje. Una sonrisa y un buena propina fue la despedida de ambos. Hacia frío, la casa estaba helada y corrió a encender la caldera.

lunes, 12 de enero de 2009

Tentacion (V)


No podía creerse lo que le estaba sucediendo. Pero tod0 pensamiento desapareció espontáneamente al verse atropellado por el comité de bienvenida que acompañaba a dicha intrigante Dama. Sintió pavor de ser presentado, de no ser capaz de articular ni tan siquiera una frase, un sonido, y prefirió distanciarse del grupo, no sin antes echar un último vistazo a la invitada. Cual seria su sorpresa cuando en ese mismo instante fue deleitado con una sutil sonrisa acompañada de una mirada tan intensa como malévola… Si, así es, la Dama se había percatado de su existencia. Mil sensaciones se apoderaron de el en ese instante, para hacerle sentir como un volcán en erupción. Su cuerpo era invadido por un torrente de energía que le capacitaba de una fuerza nunca antes experimentada. Cuando pudo reaccionar, ya todo el mundo había pasado al salón comedor dispuestos a degustar la cena.

Unas frases optimistas y positivas mencionadas por uno de los socios fueron las encargadas de dar por finalizada la cena. Entre aplausos, todo el grupo se levantó, y después de darse cordialmente las buenas noches, cada uno se dispuso a ir a sus aposentos. Pero el ansiaba poder verla antes. Ya tenía su presentación preparada. Durante la cena estuvo planificando como entablar conversación y de que manera poder alargar el encuentro. Todo se derrumbó a sus pies al observar como el grupo de la comitiva trasladaba a la Dama a un salón privado. Reaccionó audaz para llegar hasta la puerta, mientras veía como ella se acomodaba en un sofá. Ya estaba cerca, lo estaba consiguiendo, pero en ese mismo instante las puertas del salón se cerraron. Confuso, perplejo e impotente, observaba como uno de sus superiores le cerraba la puerta en su cara, Y mientras la hacía, su mirada le prohibía la entrada a esa reunión.
“¿A que juegan?”, pensó. “¿De que trata todo esto?”, se preguntó. Me siento manipulado , se confirmó a si mismo. Sin mediar palabra se dirigió a sus aposentos y, una vez en su habitación, respiró profundamente, encendió un cigarrillo y después de inhalar la primera calada, expiró toda la furia contenida hasta ese momento.

Necesitó tres cigarrillos seguidos para poder controlar su estado de ánimo alterado. Cogió una copa, depositó dos hielos y vertió su whisky escocés preferido. Encendió su cuarto cigarrillo y miró a través de la ventana, ya mas relajado. Su mente divagó durante un rato y sintiéndose como una ficha en un tablero, intentó averiguar donde encajaba en ese extraño juego. Sin éxito. Se hallaba aún mas confundido y no sabia cual era el papel que jugaba realmente. A no ser que no existiese tal juego, claro. Que no fuera mas que una absurda fantasía creada por el mismo. Pero rechazaba la idea de que su mente le estuviese jugando una mala pasada….Porque para el todo era tan real que no podía ser inventado. Imposible, se decía a su mismo. Una luz tenue en el exterior hizo que sus pensamientos se vieran interrumpidos. Apagó las lámparas de su cuarto para no ser descubierto y continuó observando desde su ventana. Varias siluetas en la oscuridad se movían dirigiéndose en grupo hacia esa luz. Agudizó aun mas su vista entre tanta penumbra. Y puso observar como un grupo de cinco seguían a uno. Era imposible diferenciarlos ya que todos estaba ataviados con una especie de toga o sotana. Con capuchas en sus cabezas era imposible saber si se trataba de hombres o de mujeres. Se abrió una puerta y entraron todos menos uno que esperó a que pasara el último para cerrar la puerta desde el exterior. ¿Era real lo que esta viendo, o por el contrario volvía su mente a intentar jugársela?

Hacia años que no fantaseaba. Tenía grandes dosis de autocontrol sobre si mismo, muchas horas de psicólogo le habían enseñado a no divagar de forma inútil por su mente. No, no estaba delirando. Todo era real. Se calzó, dió el último sorbo a su copa y con valentía salio de sus aposentos dispuesto a averiguar que sucedía.
Pero lo que no podía prever era que se iba a convertir en testigo de primera línea de unas escenas inimaginables. No estaba preparado. A él nadie le había comentado nada. Pero las escenas de las cuales sus ojos fueron testigos exclusivos hicieron cambiar para siempre toda su vida. Claro que en ese mismo instante, el aún no era plenamente consciente de ello.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Tentación (IV)

Sin duda, era imposible que existiera otra fémina que le torturase así, tanto en los sueños como en la vigilia. Sus ojos la buscaron inmediatamente, y pudo contemplar con satisfacción que no se equivocaba. Se dirigía hacia el comedor escoltada por un grupo de hombres que pronto pudo reconocer, pero su mirada no podía apartarse de ella. Se acercaba con paso firme y seguro. Y sin embargo, el continuaba inmóvil ante su llegada. Los latidos de su corazón aumentaban vertiginosamente y por su mente pasaban mil frases que decir a su llegada. Pero era incapaz de articular palabra. Se encontraba paralizado. De repente, le invadió una sensación de temor, de equivocarse con su frase, de sentirse ridículo… y todas esas sensaciones hicieron emerger un ardor por todo su pecho. El calor subió hacia su rostro hasta convertirse en el rubor que estalló en sus mejillas.

Tentación (III)


Solamente consiguió verla unos instantes, pero bastaron para que su imagen quedara registrada en su memoria de forma indeleble. Practicamente se estaba obsesionando con ella. Cuando llegó al antiguo monasterio, ahora convertido en un hotel, no pudo evitar que su mente albergase la extraña sensación de que se aproximaban intensas experiencias en ese entorno.


La imagen del monasterio, junto con el maravilloso paisaje otoñal, hacían que la fantasía lo envolviera en situaciones excitantes y prohibidas en compañia de la misteriosa Dama.

En el momento en que el botones abrió la puerta de su coche despertó del éxtasis en el que se había sumergido su sueño. Subió a su habitación y, al asomarse a la venta, la panorámica, sin duda, fué mas que satisfactoria. Al anochecer, se dispuso a dirigirse hacia el comedor. Pasó por un largo pasillo que evocaba la Corte francesa del siglo XVI. Absorbido por tan bello escenario, captó repentinamente una fragancia intensa, inquietante y que sería ya inolvidable para el. Seguidamente, una voz tan sensual como firme se unió a la esencia.


Era ella, sin duda, tenía que serlo, ya que solamente ella conseguía alterar sus sentidos tan intensamente...

viernes, 19 de diciembre de 2008

Tentación (II)


Hasta entonces jamás había sentido la desesperada necesidad de dejarse dominar. Observando la escena, sus latidos aumentaban vertiginosamente. El nerviosismo y el sudor de su cuerpo le delataban. La imaginación fluía libremente dando paso a excitantes sensaciones. Su equilibrio se alteraba al sentir tanta confusión, pues no era fácil para alguien de su posición reconocer ese tipo de deseo y necesidad.

Cuando le notificaron la invitación días atrás, estuvo a punto de rechazarla. Le sorprendió la fuerte insistencia que pusieron sus socios en que asistiera a ese congreso. Aunque el motivo principal de su aceptación fue recordar la visita inesperada e intrigante de aquella Dama a sus superiores.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Tentación (I)

En el silencio de la noche… se percibe un sonido inconfundible que invita a compartir una imagen inolvidable para unos ojos iniciados en la instrucción del Dominio. Fue en ese instante cuando él descubrió una inquietante sensación de placer… al sentir un deseo incontrolado por estar en el lugar de aquel siervo… impactado por la belleza y maestría de su Ama y de su fusta.